FE...
Todos los seres humanos tenemos fe.
Hay quienes depositan su fe en el
progreso económico. Otros invierten
sus esperanzas en la posibilidad de
tener un gobernante que se
preocupe realmente por la gente. Muchos
viven esperando que algún golpe de
suerte los lleve a ser completamente
felices. Y también están aquellos que
simplemente tienen fe en la fe,
aguardando siempre soluciones mágicas y
respuestas instantáneas.
Cuando
pienso en esto recuerdo un episodio
conmovedor en la vida de un
matrimonio que conocí hace algún
tiempo. Al año de casarse, y faltando
muy poco para que estos amigos concluyan
sus carreras en el seminario teológico,
nació su primer hijo. Pero esta
alegría fue empañada rápidamente: el
bebé padecía una seria e incurable
anomalía genética, por la cual los
médicos sólo le daban unos pocos días
de vida.
Familiares
y amigos se acercaron para alentarlos e
inspirarlos a confiar en que todo iba a
salir bien. Pero finalmente no fue así:
a las pocas semanas su pequeño niño
falleció.
“¿Sabes
cuál fue la experiencia más difícil?”
– acotó la madre – “Escuchar de
labios de un amigo cercano que nuestro
bebé había muerto porque no tuvimos la
suficiente fe como para que él se
sanara”. “Increíble”, pensé,
pero inmediatamente ambos afirmaron: -
“Sin embargo, y a pesar de la gran
tristeza que todavía experimentamos,
jamás hemos creído una mentira tan
grande, pues tenemos bien en claro que
la fe no es un elemento místico para
mover el destino a nuestro antojo, sino
una realidad que nos ayuda a
atravesar todas las circunstancias de
nuestra corta existencia, tomados de la
mano de Dios”.
San Pedro
escribió: “la confianza que ustedes
tienen en Dios es como el oro: así como
la calidad del oro se prueba con fuego,
la fe que ustedes tienen en Dios se
prueba por medio de los problemas. Si
ustedes pasan la prueba, su fe será más
valiosa que el oro, pues el oro se puede
destruir. Ustedes, aunque nunca han
visto a Jesucristo, lo aman y creen en
él, y tienen una alegría tan grande y
hermosa que no puede describirse con
palabras” (1ª Pedro 1.7, 8).
Todos los
seres humanos tenemos fe...
pero no todos
ponemos en práctica aquello en lo que
creemos. En palabras de
Ricardo Arjona, afamado cantante
latinoamericano, “la única forma de
no redundar es decir la verdad, decir
que a Jesús le gusta que actuemos no que
hablemos, decir que Jesús es más que
cinco letras formando un nombre, decir
que Jesús es verbo, no sustantivo”.
Cuesta, ¡pero vaya que vale la pena
vivir de esta manera!
¡Buen Fin de Semana!
CRISTIAN
FRANCO
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