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De: Diego Acosta
ANTIVIRUS La problemática de la inmigración sigue siendo actual, dolorosamente actual. Las reuniones de los gobiernos se suceden, pero no se encuentran alternativas que apunten a una solución más o menos definitiva. Mientras tanto el drama humano continúa y no solo en Europa, sino también en Estados Unidos, donde la cuestión de la inmigración fue uno de los temas centrales de la campaña electoral. En la reunión de la Cumbre Iberoamericana, también se debatió el tema e incluso se elaboró un documento en el que se establecen algunas pautas, que son más políticas que prácticas. Lo verdaderamente concreto es que en muchos lugares del mundo, se verifican movimientos migratorios, que como ha ocurrido a lo largo de la historia, crean complejas situaciones. La inmigración no es un fenómeno nuevo y por tanto la fórmula para resolverlo, no ha existido ni existe, de manera integral. Lo que parece ser si una realidad, es que debe ser enfocado con valentía y con decisión. Por diferentes razones, los gobiernos, buscan soluciones que casi siempre son parciales y solamente operan en un determinado momento, dejando la solución de fondo, para el futuro. En ese marco, no nos debemos olvidar el drama humano. Recientemente en un período de Madrid, se publicó una información, que tenía un título revelador: decía que el cementerio azul no perdona vidas. La noticia comentaba que las cifras oficiales hablan de alrededor de 800 muertos en el Atlántico, en la travesía desde Africa hacia las costas españolas. Esa cifra se contradice con las de organizaciones humanitarias, que hablan de miles de muertos. De todas maneras, el factor humano sigue contando y sean cientos o miles los muertos, la dolorosa realidad, nos muestra que sigue habiendo personas que arriesgan su vida, con tal de intentar cambiar el rumbo de su futuro. Frente a este drama, es que no nos podemos olvidar, que detrás de cada cifra, hay una persona que tiene sus seres queridos, que esperan que ese arriesgado intento de cambiar de vida tenga éxito. Tampoco nos podemos olvidar, que España ha sido un país de emigrantes, que ahora se enfrenta con el hecho novedoso, de ser receptor de inmigrantes. En general para los europeos, el fenómeno está golpeando con fuerza. Es necesario como dijimos, tener valentía y decisión para buscar soluciones, que por lo menos reduzcan las cifras de muertos. Aunque la solución verdadera, no se avisore en el futuro inmediato.