[ Siguiente | Anterior | Arriba ]

EL PRIMER TRABAJO

De: Diego Acosta

Comentarios

Esa mañana, mi padre estuvo especialmente cariñoso. Incluso se ofreció para llevarme hasta el nuevo trabajo. Pero le dije, que prefería controlar desde el primer día, el tiempo que tardaría en llegar hasta la empresa. Así fue que como muchas otras personas, esperé el autobús, lo cogí y fui pensando en lo que me esperaría. Mi madre, antes de salir, me había dado su último consejo, como siempre, contando una parte de su vida. Me contó que cuando ella fue a su primer trabajo, lo único que hizo, fue mostrarse tal y como era. Nunca pretendió mostrarse diferente de lo que en realidad era. Y me dijo también, que esa actitud le había sido buena, porque sus compañeros, la recibieron sabiendo que con el tiempo, siempre sería la misma. Y eso fue lo que hice, en cuanto llegué a la empresa. Como me había dicho mi padre, probablemente sería la más joven de todo el grupo. Y eso fue lo que ocurrió no solo era la más joven, sino que también era la que tenía uno de las mejores niveles de preparación para el cargo que iba a desempeñar. Tenía podría decir las mejores notas, pero no tenía nada de experiencia. Así, que entre la historia de mi madre y los consejos de mi padre, me mostré como era. Sabiendo mucha teoría e ignorando toda la práctica. Esta actitud, creo que fue bien recibida por mis nuevos compañeros, que me hicieron un lugar entre ellos, desde el primer momento. Como agradecí la confianza que tengo en mis padres. Esa confianza, que me permite oír lo que me dicen, sabiendo que siempre será verdad y que ellos buscan siempre lo mejor para nosotros. En esos momentos, en los que el corazón se acelera y los pensamientos y las dudas se disparan, que bueno fue tener ese respaldo de mis padres. Esas sutiles cosas, que os ayudan tanto cuando tenemos el reto del primer trabajo. Siendo la más joven, tuve también mis privilegios, pues muchos me trataban con un cariño muy especial. Me trataban como lo que era y como lo que yo había mostrado que era. Sin alardes ni fantasías, y mucho menos, de sentirme la mejor. Así fue como comencé a trabajar, como tantas otras personas, que salen a ganarse legítimamente la vida. Cuando volví a casa, luego del primer día, me alegró tanto ver a mis padres! Gracias a ellos, ese primer día, había sido mejor de lo que esperaba. Gracias a ellos, pude poner en práctica, con seguridad, todo lo que me habían enseñado, acerca del respeto y de decir siempre la verdad


Última modificación: 29 de October de 2007