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De: Diego Acosta
Es casi inevitable que determinadas fechas, nos recuerden determinados momentos de la vida. Esto es lo que ocurrió con los reyes magos. Hace no muchos años, algunos días antes de la llegada de los reyes, mis padres nos reunieron a mis hermanas y a mí, y nos comentaron una historia. Mi padre dijo que hace dos mil años, nació un niño en Belén y que ese niño tenía el propósito de ser la Salvación para toda la humanidad. Y hubo sabios de oriente que llegaron hasta el niño, para hacerle sus ofrendas, para exaltar lo que ese niño representaba. Mi padre nos siguió contando que esa historia, forma parte de la Biblia y que cualquiera puede consultar y verificar lo que significa. Así fue, como con el paso de los años, aquellas ofrendas se transformaron en regalos y los sabios de oriente, en los reyes magos. Con ese estilo pausado y sereno de mi padre, nos fuimos enterando, que ese cambio estuvo motivado por diversas tradiciones que le fueron quitando el verdadero sentido. Tengo que confesar, que no entendía muy bien que era lo que mi padre nos quería transmitir. Finalmente, él mismo se encargo de darnos la respuesta. Nos explicó que el sentido de los reyes magos, era ahora totalmente comercial. Que había perdido el sentido profundo que tenía y que por lo tanto debíamos volver a la verdad. Tanto él como mi madre, nos dijeron que habían pensado mucho antes de hablarnos del tema, pero finalmente creyeron que lo mejor no era seguir alimentando una ilusión, basada en hechos que no eran ciertos. Así, de esta manera comprendimos cual es el verdadero sentido de los reyes magos. Y desde aquel día, para nosotras, para mis hermanas y para mí, el día de reyes, tiene otro valor. Es el día, en el que buscamos cuales de todos nuestros juguetes tenemos más abandonados, y los regalamos a los niños que no tienen presentes. Y este cambio, fue bueno para nosotras. No perdimos ninguna ilusión, sino que nos sentimos seguras de que estábamos haciendo lo mejor para nosotras y para otros chicos. Por eso, en estos días de los reyes magos, pienso cuánto me gustaría poder hablarles a los niños y comentarles, quienes eran verdaderamente los sabios de oriente. Y sobre todas las cosas, que significaban aquellas ofrendas que le llevaron a un niño, que cambió la historia, porque vino a hablar del amor y la salvación. En estos días, con mis hermanas, también hacemos una simple ofrenda de amor a otros niños, dándoles los juguetes que no queremos. Pero por encima de todo, honramos al ese niño con cuyo nacimiento, conmemoramos que podemos tener otra vida diferente, con amor y gozo en el corazón.