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De: Diego
Ayer, en el torbellino que somos mis hermanas y yo, hablando con mi madre, alguna de nosotras habló del día del padre. En el acto, supimos que algo había sucedido. Mi madre, cambió su semblante y muy seriamente nos preguntó: y desde cuando se celebra en esta casa el día del padre? Lo cierto es que enmudecimos y tal y como esperábamos, mi madre interrumpió lo que estaba haciendo y comenzó a hablar. Acaso no se nos había enseñado desde pequeña, que debíamos pensar por nosotras mismas? Que no debíamos dejarnos llevar por todo lo que ocurría a nuestro alrededor, sino que debíamos pensar, y sacar nuestras propias conclusiones. Parece dijo mi madre, que todo lo que les hemos enseñado vuestro padre y yo, no ha servido para mucho. Nosotras, con cierta timidez, le dijimos, que al final se trataba del día del padre, que no era una cuestión tan seria. Y mi madre, volvió a reaccionar. Por supuesto que entiendo que solamente se trata de una celebración del día del padre. Pero es que hemos hablado tanto de estas cuestiones, que me sorprende que todavía no hayan aprendido lo que les queremos enseñar. En ese momento, comenzamos a darnos cuenta, porque nuestra madre había reaccionado de esa forma. Ella dijo, que de ninguna manera podía aceptarse que alguien hubiera establecido, que un día del año era el día del padre. En primer lugar, nos dijo, que no podíamos aceptar con tanta ligereza, que eso fuera así. Pero más grave, era sumarnos a todo lo que montaba en torno a la celebración. Y ella habló de montaje, y nosotras comprendimos, que era más o menos lo mismo que para las navidades.