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SEÑOR CASUALIDAD

De: Diego Acosta

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Hace un tiempo, les comenté que conocí a un chico, por algo que podríamos llamar “casualidad”, pero que no fue casualidad. También les conté que no seguimos viendo y sobre todo, que él sigue viniendo a nuestra casa. Tanto ha venido que ya está totalmente aceptado que “casualidad”, como le llamamos muy cordialmente, ya casi forma parte de la vida en algunas tarde de nuestra casa. Es una situación muy especial, que francamente me divierte. Y sobre todo porque tiene su encanto. Nadie puede decir, que me viene a ver específicamente a mí, pues prácticamente nunca tenemos un momento para estar solos. Sin embargo, conversamos entre todos, y así nos vamos conociendo. El, que es un tipo encantador, nos ha ido contando su vida, y sobre todo, aquellas cosas que casi nadie cuenta. Es decir, los errores que a cometido, sus dudas y también sus debilidades. Todos lo escuchamos con atención, porque rompe todos los esquemas que nos podemos formar. Y con esa libertad con la que “casualidad”, habla de su vida, también me he dado cuenta que yo también, estoy mostrándome tal y como soy. Sin esconder nada y sin tener vergüenza de nada. Es decir, poco a poco, él sabe quién soy yo y yo voy sabiendo quién es él. Si alguien piensa en noviazgo, no sabría que decir. Si fuera esto un noviazgo, sería hermoso. Pero si fuera una gran amistad entre un hombre y una mujer, también sería hermoso, porque nos respetamos y aceptamos. Siempre he dicho que admiro y respeto a mis padres, pero nunca más, como en este caso de las visitas de “casualidad”. No hay en ninguna de sus actitudes, la más mínima intención, en ningún sentido. Ellos lo aceptan, lo consideran y hasta creo que les gusta mucho. Pero si fuera noviazgo, que distinto es de otros que conozco. Es decir de los noviazgos de mis amigas. Ellas cuentan sus arrebatos, sus peleas y sus reconciliaciones, en una cadena que parece interminable. Incluso, cuando los noviazgos de ellas se acaban, siempre dejan sus huellas, de arrepentimiento por haber hecho cosas, que no deberían hacer hecho. Cuando les cuento lo que pasa con “casualidad”, mis amigas me miran asombradas. Quizás porque les parezca raro, que un hombre y una mujer, por muy jóvenes que sean, pueden tener la madurez, de respetarse, de conocerse sin herirse, sin hacerse ningún daño. No sé si lo de “casualidad” es noviazgo, pero sea lo que sea, es hermoso. Me siento respetada y honrada y yo retribuyo, esos sentimientos con alegría.


Última modificación: 29 de October de 2007