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De: Diego Acosta
INDEPENDIZARSE Mi abuela siempre dice que la historia se repite, y que no hay nada nuevo bajo el sol. Y lo dice con tanta seguridad, que impresiona. Pero a medida que el tiempo va pasando y vamos teniendo conciencia de nuestra edad, estas cosas nos parecen tremendamente ciertas. Lo digo, porque con un grupo de amigas, tuvimos como motivo de conversación la idea de independizarnos de nuestros padres. La primera pregunta que nos tuvimos que responder era: para que nos vamos a independizar? Que propósitos existen en el ánimo de independizarse? Que resultados se pretenden lograr? Y el impulso inicial, comenzó a ser cada vez menor, cuando nos dimos cuenta de lo que estábamos planeando hacer. Como siempre, hubo quienes con una cierta despreocupación, digo que irse de la casa de los padres, suponía hacer lo que quisiéramos, sin rendir cuentas a nadie. Pero rápidamente, llegamos a la conclusión que eso no era así. Porque es evidente, que el vivir fuera de la casa de nuestros padres, no significa que hagamos cualquier cosa. Y en cuánto a lo de no rendir cuentas a nadie, siempre tendremos que rendir cuentas, como poco, a nuestra conciencia. Cuando nos dimos cuenta, que el sentido de la responsabilidad, siempre nos acompañará, estemos donde estemos, la idea comenzó a cambiar de rumbo. Tal vez sea una cosa buena, en un determinado momento de la vida, dejar la casa de los padres. Pero no para hacer tonterías con nuestra vida, sino para crecer como personas, para asumir plenamente la responsabilidad de nuestra vida. Siempre he creído, que si me alejara de la casa de mis padres, mi vida seguiría casi igual, a como es ahora. Porque seguiría cumpliendo con los compromisos que tengo asumidos, y tendría ahora la gran cuestión de velar por mi propia vida. Este paso tan importante, fue un tema muy interesante con varias amigas. Pero las decisiones, las tomaremos con total independencia, una de las otras. Nuestra vida, siempre será regida por las enseñanzas que recibimos y por tanto, estemos donde estemos, seremos fieles a ellas. Lo verdaderamente importante, es saber que un día tendremos que responder, acerca de lo que hemos hecho con nuestra vida. Y que nadie podrá contestar por nosotros. Y si esa es nuestra responsabilidad, la tendremos que asumir, vivamos donde vivamos.