[ Siguiente | Anterior | Arriba ]
De: Diego Acosta
Una amiga, nos llamó, para que nos juntáramos, con carácter de urgente, pues quería contarnos algo muy importante. Por supuesto que así lo hicimos y por fin pudimos saber, que era aquello tan importante. Nuestra amiga, nos dijo que justo, cuando faltaban dos días para volver de las vacaciones, había conocido un chico fantástico. Y nos mostró unas fotos, donde se la veía a ella, junto a un chico, que efectivamente tenía muy buena presencia. Nuestra amiga, estaba loca con él, y nos decía que se había pasado los dos últimos días de sus vacaciones a su lado. Y por supuesto nos dijo, que estaba perdidamente enamorada y que estaba dispuesta a hacer cualquier cosa por estar a su lado. Le preguntamos donde vivía y allí comenzaron los problemas, pues el chico vivía muy lejos de nuestra ciudad. Pero ella insistía, en que la distancia nunca fue un problema para dos personas enamoradas. Nosotras le preguntamos si él también estaba tan enamorado, y ella nos dijo que creía que sí. Pero que eso no importaba tanto, pues ella se iba a encargar, que su galán de dos días, se enamorara también perdidamente. Nosotras la preguntamos, que como iba a hacer y como lo iba a conseguir, sobre todo teniendo en cuenta que lo llegó a conocer durante dos días y que encima vivía muy lejos. Pero ella, no dudaba ante ninguna de nuestras preguntas y finalmente, un poco desilusionada de tantas preguntas, se despidió de nosotras. Unos días más tarde, nos llamó de nuevo, pero ahora no estaba eufórica, ni tan ilusionada, por el contrario estaba muy triste. Que le había pasado? Que su galán, no la había querido recibir cuando fue a su ciudad y le dijo, lo que le había negado antes, que tenía novia y que estaba muy contento con ella. La historia no parece nueva, más bien parece muy repetida, pero nos advierte acerca de los peligros de los romances de verano. Pueden ser muy atractivos en el momento, pero luego dejan marcas muy difíciles de borrar y también, cosas peores. Como que nuestra amiga, estuvo dudando muchos días, por si estaba embarazada o no. Fue muy duro para todas, pero fue terrible para ella. Lo que pareció el gran amor, no fue más que una aventura pasajera, una cadena de mentiras y una gran tristeza por delante. Nosotras nos quedamos muy apenadas, por no haber sido capaces de hacer entender a nuestra amiga, el cuidado que debemos tener con nuestros sentimientos. Son demasiado importantes, como para permitir que por unas noches de locura, nos arriesguemos a hacernos daño, por mucho tiempo.